Una Señal Abierta es una Señal de Radio o Televisión que se Transmite sin cifrar y pueden ser Recibidas a través de cualquier Receptor adecuado.

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30 mar 2019

marzo 30, 2019

EE.UU. ensamblará una planta de propulsión nuclear en el espacio

El Pentágono anuncia sus planes para mostrar la tecnología de ensamblaje de motor de propulsión nuclear en órbita para 2020.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa del Pentágono (DARPA, por sus siglas en inglés) planea disponer de un sistema de propulsión termonuclear (NTP) que se pueda ensamblar en órbita para expandir la presencia operativa de Estados Unidos en el espacio, de acuerdo con la solicitud de presupuesto fiscal de esa organización para 2020, informa The Aviation Week.

Para llevar a cabo este proyecto, DARPA ha solicitado 10 millones de dólares que le permitirían poner en marcha el nuevo programa Reactor On A Rocket (ROAR), con vistas a desarrollar un sistema de propulsión a base de uranio poco enriquecido: con una concentración inferior al 20 % de 235U.

En principio, el programa desarrollaría "el uso de métodos de fabricación aditiva" —una técnica muy parecida a la impresión en 3D, que permite depositar el material capa a capa de manera controlada— para "imprimir elementos de combustible NTP", indica el documento de presupuesto de DARPA.

Además, en el marco del programa se investigarán las técnicas de ensamblaje en órbita y "se realizará una demostración de tecnología".

En un cohete de propulsión termonuclear, un combustible —por ejemplo, el hidrógeno líquido— se calienta a alta temperatura en un reactor nuclear y luego se expande a través de una boquilla para producir empuje. La eficiencia de este tipo de propulsión o impulso específico puede duplicar la de un cohete de propulsión química convencional.

En noviembre de 2018, la agencia nuclear rusa Rosatom comunicó que tenía la intención de fabricar un modelo experimental de planta de energía nuclear para que se empleara en el espacio exterior y desveló en un video el aspecto exterior de su nueva nave espacial con planta de energía nuclear, un proyecto por encargo de la agencia espacial rusa Roscosmos.

Fuente: actualidad.rt.com 








25 mar 2019

marzo 25, 2019

¿Cómo será la primera planta solar espacial? Luces y sombras de un proyecto 'made in China'

Científicos chinos ya han comenzado a construir una base experimental en la ciudad de Chongqing. En el marco del proyecto se desarrollará un módulo menor que se prevé poner en órbita entre 2021 y 2025.

A finales del pasado mes de febrero, científicos chinos difundieron detalles sobre la ambiciosa construcción de la primera central espacial de energía solar, que orbitaría la Tierra, almacenaría energía solar y enviaría la electricidad obtenida a nuestro planeta en forma de microondas o de láser. RIA Novosti ha analizado la viabilidad del proyecto y los problemas asociados a su construcción.

Parte de la energía solar que aprovecha una planta convencional se pierde en la atmósfera. Es decir, la productividad de centrales eléctricas depende, en gran medida, del clima, de la época del año y del día, problemas todos ellos que no existen en el espacio, donde, sin embargo, surgen otro tipo de inconvenientes.

Tres desafíos
Para que el proyecto se cobre realidad, los especialistas e ingenieros se enfrentan a tres problemas o desafíos bastante complejos

El primero es de tipo técnico y pasa por la construcción de una instalación orbital de gran superficie con todos los dispositivos que deben convertir la luz del sol en potencia eléctrica.

En 2017 científicos del Instituto de Tecnología de California propusieron la idea de montar la estación a partir de módulos desplegables ultraligeros de tipo membrana de 60 x 60 metros cada uno, dando lugar a una construcción de 3 x 3 kilómetros. Estos módulos tienen que ser posicionados automáticamente para recibir la luz solar de la forma más eficiente. Además, la estación debe maniobrar en órbita, razón por la que el peso de toda la construcción aumentará necesariamente debido al uso de propulsores.

El segundo problema radica en la transmisión de la energía a la Tierra. Las células fotoeléctricas convierten la luz en electricidad, pero en una central eléctrica orbital debe transformarse la corriente eléctrica en microondas o láser para su posterior transmisión inalámbrica en el vacío y en la atmósfera terrestre.

Para ello un potente haz de láser debe alcanzar una rectenna, un tipo especial de antena rectificadora que convierte las microondas en corriente continua que, a su vez, se suministra a la red. También resulta necesario calcular cómo concentrar y mantener un haz a gran distancia y reducir las pérdidas de energía en la atmósfera durante el proceso de ionización.

Por último, el tercer desafío científico pasa por garantizar la seguridad de la transmisión de energía. Un haz de microondas y de láser constituye una amenaza para humanos y para la Tierra, siendo capaz de causar destrucción y daños. Para que alcance la antena será necesario aumentar su tamaño en varios kilómetros o desarrollar un sistema de dirección de alta precisión.

El ambicioso proyecto de China
Científicos chinos ya han comenzado a construir una base experimental en la ciudad de Chongqing. Como parte del proyecto, se desarrollará un módulo de menores dimensiones que se prevé poner en órbita entre 2021 y 2025. Hacia 2030 la iniciativa se completaría con una planta de energía con un megavatio de capacidad, que en el futuro se expandiría con generadores de mayor potencia.

Esta planta eléctrica espacial podría ser una fuente inagotable de energía limpia gracias a un suministro activo el 99 % del tiempo, ya que no se vería limitada ni por interferencias meteorológicas ni por la carencia de luz solar o los paneles de la superficie terrestre.

Si el proyecto supera todas las pruebas con éxito, se espera que la estación china sea puesta en órbita a unos 36.000 kilómetros sobre la Tierra y empiece generar energía antes de 2040, informa China Daily.

Fuente. actualidad.rt.com










20 mar 2019

marzo 20, 2019

Recepción de señales vía satélite IX

Lóbulos principal y secundarios

Una antena parabólica capta la máxima energía cuando está orientada en dirección hacia un satélite y, dentro de un pequeño ángulo, se mantiene el valor de la energía captada entre el 50 y el 100% de la máxima. Fuera dicho ángulo, el valor de la energía captada cae rápidamente.

Se denomina lóbulo de radiación al “espacio” en que puede captar energía una antena sin que su ganancia caiga a más de 3dB. O sea, es la representación mediante un sistema de coordenadas polares, de la ganancia de la antena en función del ángulo que forma el eje de la misma con el satélite (Figura 7).

El diagrama de radiación de una antena suele presentar:

1. El lóbulo principal que es el de mayor tamaño y alcana el círculo de las coordenadas polares correspondientes a 0dB. Es decir, no presenta atenuación alguna de la señal.

2. El eje del lóbulo principal coincide con el eje de la antena; es decir, que todo satélite que se encuentre en la misma dirección que el eje de la antena entrará dentro del lóbulo principal y será captado con la máxima ganancia.

3. El ángulo de radiación pertenece al lóbulo principal y abarca todo el ancho del citado lóbulo con una ganancia por encima de -3dB.

4. Existen lóbulos secundarios dispuestos en ángulos distintos al del eje principal y que disminuyen de tamaño a medida que se acercan al ángulo de 180º.

Los lóbulos secundarios o lóbulos laterales determinan la capacidad de una antena parabólica para captar radiaciones que le llegan de direcciones fuera de su eje.

Se pueden representar los lóbulos principal y secundarios mediante un sistema de coordenadas cartesianas en el que el lóbulo principal ocupa la posición correspondiente al ángulo de 0º, en el centro de la abscisa y su amplitud máxima se corresponde con la ganancia de la antena, que en nuestro ejemplo hemos era de 40dB.

3dB por debajo de la ganancia máxima; es decir, a 37 dB, se traza una recta que corta el lóbulo principal en dos puntos (P y P). Una proyección vertical de estos puntos  sobre la abscisa nos permite determinar al ángulo de radiación de la antena (ángulo en la figura 8).

Los lóbulos secundarios tienen poca amplitud, tanto menor cuanto más se acercan al ángulo de 180º o ángulo opuesto al de orientación de la antena.

Los lóbulos secundarios son a medida de la capacidad de la antena de captar señales electromagnéticas de satélites situados en ángulos distintos del de orientación (aunque muchísima  menor potencia)

Tenga en cuenta que “siempre”, los lóbulos secundarios deben tener amplitud sensiblemente menor que la del lóbulo principal, ya que de lo contrario la señal de otro satélite interferiría a  la señal que se desea captar.

Se dice que una buena antena es aquella en la que el lóbulo principal tiene una ganancia superior a 20dB respecto a la de los lóbulos secundarios.


















15 mar 2019

marzo 15, 2019

Cae un supuesto satélite en Baja California Sur

Un objeto parecido a un satélite ha caído este lunes en la comunidad de María Auxiliadora, ubicada en el municipio de Comondú, en el estado mexicano de Baja California Sur.

Según reporta El Heraldo de México, residentes locales avistaron un objeto luminoso en el cielo sobre las 20:00 hora local. Después, el artefacto impactó contra la tierra, sin causar daños o herir a personas. 

Reportes de la prensa y en redes sociales siguieren que el objeto caído es un globo del proyecto experimental Loon de Google, cuyo objetivo es proporcionar acceso a Internet en zonas rurales y remotas. Protección civil confirmó a través de Twitter que el objeto caído "podría tener relación con el proyecto Loon de Google".  

Fuente: actualidad.rt.com







10 mar 2019

marzo 10, 2019

Recepción de señales vía satélite VIII

Angulo de Radiación

El ángulo de radiación es el ángulo dentro del cual, la señal captada por la antena se mantiene entre el 50% y el 100% de potencia, o sea, el ángulo que puede desplazarse la antena con respecto a la dirección exacta hacia el satélite hasta que la señal sufre un atenuación de 3dB.

En la figura 6 exponemos el caso en que una antena está apuntando en una dirección incorrecta pero que, de todos modos, la señal se recibe con el 50% (-3dB) de la potencia que arrojaría una antena apuntando correctamente.

Supongamos que la ganancia de la antena es de 40dB lo que hace que, cuando está perfectamente alineada posee una ganancia de potencia de:
Movemos ahora la antena, desviándola de la posición ideal  un ángulo f, hasta que la potencia captada por la antena descienda aproximadamente a la mitad, es decir, que la ganancia de potencia pase a ser unas 5.000 veces, lo que supone una ganancia en decibeles.
(3dB por debajo del nivel obtenido al estar bien orientada la antena).

El ángulo medido desde la posición correcta de apuntamiento hasta el máximo desplazamiento hacia “cualquier lado” donde la ganancia de la antena a 3dB, es lo que se denomina ángulo de radiación.

De lo expuesto se deduce la importancia de una buena orientación de la antena, ya que la más mínima desviación supone una considerable pérdida de señal.

El ángulo de radiación disminuye con el aumento de la frecuencia y con el incremento del diámetro del reflector; es decir, que cuanto mayor sea el plato y a igualdad de frecuencia, más directiva será la antena.

Este suele ser un problema para los aficionados, quienes creen que una antena grande asegura una mejor recepción y esto suele ser perjudicial y hasta desalienta al instalador novato.


5 mar 2019

marzo 05, 2019

El desafío argentino de cubrir la Tierra con 90 microsatélites en órbita

La empresa Satellogic se afianza a nivel global con el objetivo de sumar este año nuevos aparatos en órbita terrestre para optimizar los recursos en los sectores agrícola y forestal, entre otras aplicaciones.

En el campo o en la ciudad. En la montaña o en el mar. Cualquier superficie es observable desde una altura de 500 kilómetros por un satélite.

Hoy también lo son a través de los microsatélites, las nuevas estrellas del espacio que buscan conquistarlo a un bajo costo, sin las grandes cantidades de dinero que se invierten en los tradicionales aparatos de varias toneladas y por supuesto, sin la fuerte erogación que supone cada uno de sus lanzamientos para posicionarlos en órbita terrestre.

Es que los microsatélites, son la novedad hoy en el campo espacial. En el sector agrícola son vitales para el seguimiento de cosechas, el control de irrigación y la detección de la humedad en el suelo. En el ámbito forestal sirven para el conteo de árboles, la estimación de variables biofísicas y hasta el control de producción y clasificación del uso de la tierra.

En la montaña, pueden medir la cantidad de agua y la densidad de los hielos. En el mar tienen la capacidad de observar las corrientes marinas y detectar los barcos que realizan pesca ilegal. Y en la ciudad, gracias a su potente resolución, pueden llegar a informar a los conductores de autos directamente en sus celulares, qué lugares hay libres para estacionar.

La multiplicidad de usos es tan variada como la imaginación e ideas que se nos ocurra y puedan llevar adelante el desarrollo de varios sectores del país.
En esa meta se encuentra la joven empresa argentina Satellogic, fundada en 2010 por su CEO, Emiliano Kargieman, que se especializa en microsatélites que brindan soluciones que permiten monitorear lo que sucede en cada punto de la Tierra en tiempo real. Infobae fue a las oficinas centrales de Satellogic en Buenos Aires, que es donde se operan los satélites que son la nueva tendencia espacial.

"Gracias al desarrollo de Inteligencia Artificial (IA) de vanguardia y de las imágenes -de hasta 1 metro de resolución- que obtiene de su propia red de satélites, la compañía brinda soluciones que permiten acceder a información espacial clave y analizarla para solucionar problemas a tiempo, tomar mejores decisiones y alcanzar los objetivos de producción de una empresa o gobierno. En definitiva, se logra optimizar la toma de decisiones a un valor muy competitivo del mercado", explicó a Infobae Marco Bressan, Chief Solutions Officer de Satellogic.

"Desde su fundación, nuestra empresa se puso el objetivo de democratizar el espacio, mediante la disponibilidad de información estratégica en varios sectores. Hasta hoy los datos eran caros y escasos y la información que se obtenía a partir de ellos era demasiado genérica", agregó Bressan, que indicó que "al unificar la infraestructura para la recolección de datos con inteligencia artificial, se pueden brindar soluciones a bajo costo y a medida".

"Nuestros clientes pueden usar esta información en apoyo a la toma de decisiones o, mejor aún, para eliminar estas decisiones automatizando procesos", sostuvo Bressan.

La empresa, que hoy cuenta con 120 empleados y oficinas en Buenos Aires, Montevideo, Barcelona, Tel Aviv, San Francisco y Beijing nació diseñando y construyendo nanosatélites. Así fue como surgieron en 2013 los primeros CubeSats o nanosatélites "Capitán Beto" y "Manolito", realizados con tecnología argentina en un desarrollo nacional financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y concebido, diseñado y producido por la empresa en colaboración con INVAP.

Tanto el software como el hardware de los nanosatélites fueron de plataforma abierta y están disponibles para aficionados, universidades e institutos de investigación.

En 2016 los satélites "Fresco" y "Batata" diseñados para la observación terrestre se lanzaron el 30 de mayo de 2016 desde China a bordo de un cohete Long March 4B. A bordo de éstos satélites se instalaron, además las cargas útiles comerciales de Satellogic, las placas LabOSat, plataformas utilizadas para ensayar dispositivos electrónicos en ambientes hostiles. Y en junio de 2017, se lanzó el tercer satélite de la constelación comercial Aleph-1, apodado "Milanesat" tras una votación pública.

“Nuestra idea era desde siempre hacer microsatélites. Pero primero probamos los componentes con los nanosatélites y vimos que funcionaban muy bien. Luego, dimos el siguiente paso para crecer”, afirmó el especialista.

Los pequeños satélites tienen 80 centímetros de alto, pesan 40 kilos y orbitan a 500 kilómetros de la Tierra. Están hechos de carbono, fibra de aluminio, lentes y espejos, entre otros elementos. Cuentan con componentes similares a los de una cámara digital y permiten obtener imágenes hiperespectrales de alta resolución.
Desde Buenos Aires se operan los satélites de la empresa argentina
Desde Buenos Aires se operan los satélites de la empresa argentina

Además integran paneles solares y cuentan con un sistema de propulsión que les permite cambiar de rumbo, por ejemplo, para evitar algún choque. Su trayecto está monitoreado por radares que siguen la ubicación y, en caso de riesgo de colisión se envía una notificación a la compañía, con varios días de antelación, para que lo evite.

El gran beneficio de estos satélite es que son simples de desarrollar  y tienen un costo menor a los tradicionales. Armarlos lleva unas tres semanas, tienen una vida útil de tres años y pasado ese lapso se desintegran en el espacio. Tardan unos 90 minutos en dar la vuelta a la Tierra y en ese viaje retratan todo lo que ocurre en cada rincón del planeta.

Usos múltiples y necesarios para el sector productivo

Los usos comerciales son muy variados. Por ejemplo, una empresa forestal puede monitorear grandes áreas y sus especies de forma remota, realizar inventarios, delimitación del terreno y clasificación del suelo utilizando información precisa y confiable.

"La información que brindamos permite a las empresas optimizar la gestión forestal a lo largo de todo su ciclo productivo, desde el monitoreo durante los meses posteriores a la plantación contando las plantas que han sobrevivido, el monitoreo de operaciones de podas, raleos y cosecha a partir de imágenes satelitales hasta la realización de inventarios forestales nacionales", indicó Bressan sobre las capacidades que tiene la observación desde el espacio.

Además, un agricultor puede determinar cuándo es el mejor momento para plantar, cosechar o aplicar más fertilizante; una empresa que vende alimentos puede controlar las cadenas de suministros y proveedores a nivel global con el objetivo de optimizar sus recursos y mejorar la producción. Además, se puede analizar el uso de la tierra, cambios en la vegetación, monitoreo de infraestructura y cumplimiento de las regulaciones medioambientales.

Fuente: infobae.com